Respuesta corta: no hay una lista de vitaminas que toda mujer deba tomar. Con una dieta variada, la mayoría de las mujeres sanas cubren sus necesidades comiendo. Las dos excepciones con recomendación poblacional en España son el ácido fólico (400 microgramos diarios en quien pueda quedarse embarazada) y la vitamina D cuando hay poca exposición solar. El resto (hierro, yodo, vitamina B12, calcio, omega-3) se suplementa cuando hay una situación concreta —menstruaciones abundantes, embarazo, lactancia, dieta vegana, menopausia con riesgo óseo— y siempre después de una analítica interpretada por un profesional sanitario. Suplementar hierro sin déficit no es inocuo.
Qué vitaminas necesita una mujer, en dos minutos
Si has llegado buscando qué bote comprar, la respuesta honesta te va a decepcionar un poco: depende de tu etapa vital, de lo que comas y de lo que diga tu última analítica. Y eso no es una evasiva, es la diferencia entre gastar treinta euros al mes en algo que no te hace falta y corregir un déficit que llevas arrastrando dos años sin saberlo.
Lo que sí podemos ordenar es el mapa. Estas son las prioridades reales por etapa, y en el resto del artículo desarrollamos cada una con las cantidades de referencia europeas, los límites de seguridad y lo que la normativa permite afirmar y lo que no:
- Adolescencia y primeros años de menstruación: vigilar el hierro y el calcio. Es la ventana en la que se construye el pico de masa ósea, y no se recupera después.
- Edad fértil (18-45): hierro si el sangrado es abundante, ácido fólico si existe posibilidad de embarazo, yodo si no usas sal yodada, y vitamina B12 obligatoria si eres vegana.
- Preconcepción y embarazo: ácido fólico desde antes de concebir, yodo, DHA, y hierro y vitamina D según analítica. Aquí hay nutrientes que también hay que limitar, sobre todo la vitamina A en forma de retinol.
- Lactancia: continúan el yodo y el DHA, sube la necesidad de vitamina C y de vitamina A, y conviene revisar el hierro tras el parto.
- Perimenopausia y menopausia: calcio, vitamina D, proteína y entrenamiento de fuerza. El hierro deja de ser prioridad cuando cesan las reglas.
- A partir de los 65: vitamina B12 (la absorción cae), vitamina D y proteína suficiente para frenar la pérdida de músculo.
Fíjate en un detalle: en toda esa lista, la mayoría de las entradas van seguidas de un «si», un «según» o un «cuando». Un complemento resuelve un déficit; no mejora a quien no lo tiene. Esa idea, que suena obvia escrita, es la que se salta la mitad de la publicidad de suplementos que verás este año.
Por qué las necesidades de la mujer no son las del hombre
La diferencia no es de marketing rosa, es fisiológica y se concentra en tres momentos: la menstruación, la gestación y la caída de estrógenos.
La menstruación mueve el hierro
Cada ciclo se pierde sangre, y con ella hierro. Esa pérdida repetida durante décadas explica que las autoridades europeas fijen una ingesta de referencia de hierro claramente mayor en mujeres premenopáusicas que en hombres o en mujeres tras la menopausia. Cuando el sangrado es abundante —empapar una compresa o copa cada hora o dos, coágulos grandes, reglas de más de siete días— la pérdida puede superar lo que la dieta repone, y ahí aparece el déficit de hierro sin anemia primero, y la anemia ferropénica después.
El embarazo cambia la escala
Durante la gestación aumentan el volumen de sangre, se forma la placenta y crece un organismo entero. Las necesidades de folato, yodo, hierro y DHA suben de forma marcada, y algunas no se cubren con la alimentación española media. Por eso el embarazo es la única etapa en la que la suplementación forma parte del protocolo asistencial habitual y no de una decisión personal.
La menopausia cambia el hueso y el músculo
La caída de estrógenos acelera la pérdida de mineral óseo, sobre todo en los primeros años tras la última regla, y coincide con una pérdida progresiva de masa muscular ligada a la edad. El foco nutricional se desplaza: baja el hierro, sube el calcio, la vitamina D y la proteína. Y aparece un factor que ningún bote sustituye, que es el entrenamiento de fuerza.
| Nutriente | Mujer 18-45 | Mujer posmenopáusica | Embarazo | Lactancia |
|---|---|---|---|---|
| Hierro | 16 mg | 11 mg | 16 mg | 16 mg |
| Folato (equivalentes dietéticos) | 330 µg | 330 µg | 600 µg | 500 µg |
| Vitamina D | 15 µg (600 UI) | 15 µg (600 UI) | 15 µg (600 UI) | 15 µg (600 UI) |
| Calcio | 950 mg | 950 mg | 950 mg | 950 mg |
| Yodo | 150 µg | 150 µg | 200 µg | 200 µg |
| Vitamina B12 | 4 µg | 4 µg | 4,5 µg | 5 µg |
| Magnesio | 300 mg | 300 mg | 300 mg | 300 mg |
| Vitamina C | 95 mg | 95 mg | 105 mg | 155 mg |
| Vitamina A (equivalentes de retinol) | 650 µg | 650 µg | 700 µg | 1.300 µg |
| Selenio | 70 µg | 70 µg | 70 µg | 85 µg |
Dos advertencias sobre esa tabla. La primera: estos valores están pensados para cubrir las necesidades de la mayoría de una población sana, no para tratar un déficit ya instalado. Corregir una ferritina de 8 requiere dosis terapéuticas durante meses, y eso lo pauta un médico. La segunda: los porcentajes que ves en las etiquetas españolas no se calculan sobre estas cifras, sino sobre los valores de referencia de nutrientes del Reglamento (UE) 1169/2011, que son otros. Lo explicamos más abajo, porque genera bastante confusión.
La analítica va antes que el bote
El error más caro que vemos repetido es comprar primero y comprobar después, o no comprobar nunca. El cansancio, la caída de cabello, las uñas frágiles y la niebla mental son síntomas tan inespecíficos que sirven para vender casi cualquier cosa. Los comparten el déficit de hierro, el de vitamina B12, el hipotiroidismo, la apnea del sueño, la depresión y el simple hecho de dormir seis horas durante tres meses seguidos.
Qué pedir
Una base razonable, que puedes plantear en tu consulta de atención primaria:
- Hemograma completo: hemoglobina, volumen corpuscular medio y ancho de distribución eritrocitaria. Detecta la anemia, pero no el déficit previo.
- Ferritina: el marcador de reservas de hierro. Es el que de verdad te interesa si sospechas ferropenia.
- Proteína C reactiva: se pide junto a la ferritina porque la inflamación la eleva de forma artificial y puede tapar un déficit real.
- 25-hidroxivitamina D: la forma circulante que refleja tu estado de vitamina D.
- Vitamina B12 y, si eres vegetariana o vegana, homocisteína o ácido metilmalónico, que son marcadores más finos.
- Perfil tiroideo (TSH): porque el hipotiroidismo imita casi todos los síntomas por los que la gente compra vitaminas.
Qué hacer con el resultado
Llevárselo a un profesional sanitario. Una ferritina de 15 con hemoglobina normal, una de 15 con anemia y una de 15 en una mujer con enfermedad inflamatoria intestinal significan tres cosas distintas y se manejan de tres maneras distintas. Ninguna calculadora en línea, y desde luego ninguna página de afiliación, puede hacer esa lectura por ti.
Un complemento alimenticio no es un medicamento y no está autorizado para tratar, prevenir ni curar ninguna enfermedad. Solo puede llevar en la etiqueta las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables que la Unión Europea haya aprobado expresamente, según el Reglamento (CE) 1924/2006 y su lista de declaraciones autorizadas.
Guarda esa frase, porque es la vara de medir que vamos a usar en todo lo que viene. Cada vez que un producto prometa algo que no esté en esa lista, sabrás que la promesa va por libre.
Hierro: el déficit más frecuente y el suplemento peor usado
El déficit de hierro es la carencia nutricional más extendida en mujeres en edad fértil, y también el suplemento que más gente toma sin saber si lo necesita. Las dos cosas a la vez.
Lo que sí se puede afirmar
La normativa europea autoriza decir que el hierro contribuye a la formación normal de glóbulos rojos y de hemoglobina, que contribuye al metabolismo energético normal, que ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga, que contribuye a la función cognitiva normal y que contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario. Son afirmaciones sobre funciones fisiológicas normales, no promesas de curación. La diferencia importa: si tienes las reservas bien, aportar más hierro no te dará más energía.
Cómo se absorbe y qué lo bloquea
El hierro de origen animal (hemo) se absorbe mucho mejor que el de legumbres, frutos secos y verduras (no hemo). Sobre el no hemo sí puedes influir con la comida:
- La vitamina C en la misma comida mejora su absorción. Un chorro de limón sobre las lentejas o una naranja de postre hacen más de lo que parece. La normativa europea autoriza afirmar que la vitamina C aumenta la absorción de hierro.
- El té, el café y las infusiones ricas en taninos la reducen de forma apreciable. Sepáralos una hora de las comidas principales si tu hierro anda justo.
- El calcio compite con el hierro. Tomar el suplemento de hierro con un vaso de leche o junto al complemento de calcio es tirar parte del dinero.
- Los fitatos de legumbres y cereales integrales también interfieren; el remojo, la fermentación y la germinación los reducen.
| Forma | Característica | Tolerancia digestiva habitual | Nota |
|---|---|---|---|
| Sulfato ferroso | La forma clásica, la más usada en tratamiento médico | La peor de las tres: estreñimiento y náuseas frecuentes | Es la referencia con la que se comparan las demás |
| Bisglicinato ferroso | Hierro unido a dos moléculas de glicina | Suele tolerarse mejor | Precio por dosis más alto |
| Pirofosfato férrico liposomado | Encapsulado en una matriz lipídica | Buena tolerancia declarada por los fabricantes | Es el formato más caro y el que menos historia de uso acumula |
Sobre la pauta: en los últimos años ha ganado terreno la idea de espaciar las tomas en lugar de repartirlas a lo largo del día, porque la absorción se autorregula. Es una decisión clínica y depende de tu situación, así que pregúntaselo a quien te haya pautado el hierro en lugar de improvisar.
Si tras la analítica tu médico confirma el déficit, tienes más contexto sobre formas y presentaciones en nuestra guía sobre el mejor suplemento de hierro.
Folato y ácido fólico: la única suplementación con recomendación poblacional
El folato es la vitamina B9 tal y como aparece en los alimentos (verduras de hoja verde, legumbres, hígado, frutos secos). El ácido fólico es su forma sintética, la que llevan los complementos y los alimentos enriquecidos, y se absorbe mejor.
Es el único caso en el que las autoridades sanitarias españolas recomiendan suplementar a una población entera y no a quien tenga un déficit demostrado. El motivo es de calendario biológico: el tubo neural del embrión se cierra durante las primeras semanas de gestación, muchas veces antes de que la mujer sepa que está embarazada. Empezar a tomar ácido fólico cuando das positivo en el test suele llegar tarde para ese fin concreto.
Cuánto y desde cuándo
La pauta general en España es de 400 microgramos diarios de ácido fólico, iniciados al menos un mes antes de la concepción y mantenidos durante el primer trimestre. Existen situaciones —antecedente de gestación con defecto del tubo neural, algunos tratamientos anticonvulsivantes, determinadas enfermedades— en las que se pautan dosis muy superiores, pero eso es prescripción médica y no un cálculo que se haga en casa.
Declaración autorizada por la Unión Europea al amparo del artículo 14 del Reglamento (CE) 1924/2006: «La ingesta complementaria de ácido fólico aumenta el estado de folato materno. Un nivel bajo de folato materno es un factor de riesgo en el desarrollo de defectos del tubo neural en el feto en desarrollo.»
Fíjate en la redacción, porque es un ejemplo perfecto de cómo se expresa el rigor: habla de factor de riesgo, no de prevención garantizada. Cualquier etiqueta que prometa «previene malformaciones» está yendo más lejos de lo que la propia autorización permite.
Metilfolato y el gen MTHFR
Verás complementos que anuncian metilfolato (5-MTHF) como superior al ácido fólico por las variantes del gen MTHFR. Es una forma perfectamente válida y bien absorbida, y para las declaraciones europeas cuenta como folato igual que el ácido fólico. Lo que no está establecido es que el cribado genético del MTHFR deba guiar la suplementación en población general: no forma parte de las recomendaciones de las sociedades científicas. Si pagas más por metilfolato porque te sienta mejor o porque tu médico te lo indica, adelante; si lo pagas por un test comprado por internet, estás comprando una historia.
El límite superior
La EFSA sitúa el límite superior de seguridad del ácido fólico sintético en 1.000 microgramos diarios para adultos. Superarlo de forma sostenida puede enmascarar un déficit de vitamina B12, dejando que el daño neurológico avance mientras la analítica de rutina parece normal. Es un riesgo real en mujeres veganas o mayores de 50 que toman complejos B a dosis altas. Puedes ampliar sobre funciones y fuentes en para qué sirve el ácido fólico.
Edad fértil (18-45): ciclo, deporte y dietas sin carne
Síndrome premenstrual: lo que la normativa permite decir
Aquí conviene ser claro, porque es donde más se estira la publicidad. Ningún nutriente tiene autorizada en la Unión Europea una declaración de salud referida al síndrome premenstrual, al dolor menstrual ni a la regulación del ciclo. El magnesio, la vitamina B6, el calcio y el aceite de onagra se venden con frecuencia para esto, y ninguno puede afirmarlo legalmente en su etiqueta.
Lo que sí está autorizado: el magnesio contribuye a disminuir el cansancio y la fatiga, al funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos y a la función psicológica normal; la vitamina B6 contribuye a regular la actividad hormonal y a disminuir el cansancio y la fatiga. Son afirmaciones sobre funciones normales. Si a ti el magnesio te sienta bien, no hay motivo para dejarlo, pero conviene saber que estás en terreno de experiencia personal y no de evidencia consolidada. Tenemos más contexto sobre formas y absorción en la guía de magnesio.
Anticonceptivos hormonales
Los combinados suelen reducir el volumen de sangrado, lo que en la práctica disminuye la pérdida de hierro. Circula por internet la idea contraria, que la píldora vacía tus reservas de vitaminas y obliga a tomar un complejo B de por vida. Se han descrito cambios en los niveles de algunas vitaminas del grupo B, folato y ciertos minerales, pero no son de una magnitud que justifique suplementar por sistema a una mujer sana que come bien. Si llevas años con anticoncepción hormonal y arrastras cansancio, pide analítica antes de comprar nada.
Dieta vegetariana o vegana
Aquí sí hay una obligación que no admite matices: la vitamina B12 se suplementa siempre en dieta vegana, sin excepciones y sin depender de analítica previa. No hay fuente vegetal fiable. Las algas, la levadura nutricional no enriquecida y el tempeh no cuentan. Además conviene vigilar el hierro (que en dieta vegetal se absorbe peor y requiere ingestas mayores), el yodo, el zinc, el calcio, la vitamina D y los omega-3 de cadena larga. La vitamina B12 contribuye al metabolismo energético normal, a la formación normal de glóbulos rojos, al funcionamiento normal del sistema nervioso y ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga, según las declaraciones autorizadas.
Deporte de resistencia
Correr, nadar o pedalear muchas horas aumenta las pérdidas de hierro y de otros minerales por sudor y por otros mecanismos, y la combinación de entrenamiento alto con ingesta energética baja compromete además la salud ósea y menstrual. Si entrenas fuerte y has notado que la regla se ha vuelto irregular o ha desaparecido, eso no es una señal de buena forma: es un motivo para consultar.
Embarazo y lactancia: lo que sí, lo que no y lo que hay que limitar
Esta es la etapa en la que menos margen hay para la improvisación, y en la que más importa que quien decida sea tu matrona o tu ginecólogo con tu historia clínica delante. Lo que sigue es contexto para que entiendas sus indicaciones, no un sustituto de ellas.
Yodo
El yodo interviene en la producción normal de hormonas tiroideas y en el funcionamiento normal de la glándula tiroidea, y también contribuye a la función cognitiva normal, según las declaraciones autorizadas. En gestación y lactancia la necesidad sube de 150 a 200 microgramos diarios. En España la vía habitual de cobertura es la sal yodada, y en el embarazo suele añadirse suplemento; consúltalo, porque también existe un límite superior (600 microgramos al día para adultos) y algunas patologías tiroideas condicionan la pauta.
DHA
El DHA es un ácido graso omega-3 de cadena larga. La Unión Europea tiene autorizada una declaración específica para gestantes y lactantes: la ingesta de DHA por la madre contribuye al desarrollo normal del cerebro y de los ojos del feto y del lactante alimentado con leche materna. La condición de uso asocia esa declaración a una ingesta adicional de 200 miligramos diarios de DHA sobre la recomendación general de omega-3 para adultos. Se cubre con pescado azul dos o tres veces por semana, eligiendo especies pequeñas y evitando las de vida larga por su contenido en mercurio, o con un complemento si el pescado no entra en tu dieta. Tienes más detalle en nuestra guía de omega-3 y en la categoría de omega 3.
Hierro y vitamina D
El hierro en gestación se pauta según analítica, no por defecto: hay protocolos que suplementan de forma sistemática y otros que esperan a ver ferritina y hemoglobina. La vitamina D contribuye a la absorción y utilización normales del calcio, al mantenimiento de los huesos en condiciones normales, al funcionamiento normal del sistema inmunitario y al mantenimiento de la función muscular normal. Su suplementación en embarazo también se decide con la analítica en la mano. Puedes ampliar en vitamina D: para qué sirve.
Vitamina A: el nutriente que hay que limitar
Es la excepción que se olvida. La vitamina A preformada (retinol) a dosis altas es teratógena, es decir, puede provocar malformaciones. Por eso en el embarazo se evitan los complementos que la aporten en cantidad apreciable y se limita el consumo frecuente de hígado y de patés de hígado, que concentran muchísimo retinol. El límite superior de seguridad para adultos está en 3.000 microgramos de equivalentes de retinol al día. El betacaroteno de frutas y verduras no plantea ese problema porque el cuerpo regula su conversión.
| Nutriente | Por qué importa en esta etapa | Cómo se maneja habitualmente |
|---|---|---|
| Ácido fólico | Factor de riesgo de defectos del tubo neural si el folato materno es bajo | Se suplementa de forma sistemática desde antes de concebir |
| Yodo | Hormonas tiroideas y desarrollo neurológico | Sal yodada y, con frecuencia, suplemento |
| DHA | Declaración autorizada sobre desarrollo cerebral y visual | Pescado azul o complemento; 200 mg adicionales al día |
| Hierro | Aumenta el volumen sanguíneo y la demanda fetal | Según analítica y protocolo del centro |
| Vitamina D | Hueso, músculo e inmunidad | Según analítica |
| Vitamina A (retinol) | Riesgo por exceso: teratógena a dosis altas | Se limita; se evitan hígado y patés frecuentes |
| Plantas y complementos de herbolario | Muchos carecen de datos de seguridad en gestación | No se toman sin consultar |
Perimenopausia y menopausia: hueso, músculo y expectativas realistas
La perimenopausia puede durar años y trae sofocos, sueño roto, cambios de humor y sequedad. Es también la etapa donde más se compra por desesperación y donde más productos prometen sin poder demostrarlo. Vamos a separar las dos cosas.
Lo que sí tiene respaldo normativo
La Unión Europea tiene autorizada, al amparo del artículo 14 del Reglamento 1924/2006, una declaración de reducción del riesgo de enfermedad dirigida específicamente a este grupo: el calcio y la vitamina D contribuyen a reducir la pérdida de mineral óseo en las mujeres posmenopáusicas, y la baja densidad mineral ósea es un factor de riesgo de fracturas osteoporóticas. Es de las pocas afirmaciones de este nivel que existen en el catálogo europeo, y va dirigida a mujeres a partir de los 50.
La declaración autorizada habla de reducir la pérdida de mineral óseo y de un factor de riesgo. No dice que el calcio y la vitamina D prevengan la osteoporosis ni que eviten fracturas. Esa distinción es exactamente la frontera entre un complemento y un medicamento.
Junto a eso, la vitamina D contribuye al mantenimiento de la función muscular normal, y esa función muscular es la que sostiene el equilibrio y evita las caídas. El calcio, además, contribuye al funcionamiento normal de los músculos y a la neurotransmisión normal. Tienes más contexto en beneficios de la vitamina D y en la categoría de vitamina D.
Proteína y fuerza: lo que ningún bote sustituye
La pérdida de masa muscular ligada a la edad empieza antes de lo que la gente imagina y se acelera si no hay estímulo. Dos o tres sesiones semanales de entrenamiento de fuerza, con carga progresiva, y proteína repartida en las comidas del día hacen más por tu autonomía a los 75 años que cualquier combinación de cápsulas. Y son gratis o casi.
Isoflavonas, aceite de onagra y colágeno: lo que no se puede afirmar
Esto es lo que probablemente hayas venido a comprobar, así que va sin rodeos:
- Isoflavonas de soja y sofocos: no existe declaración de salud autorizada en la Unión Europea que permita relacionar las isoflavonas con el alivio de los sofocos o de los síntomas vasomotores. Las solicitudes se evaluaron y no se aprobaron. Cualquier etiqueta o artículo que lo prometa incumple el Reglamento 1924/2006.
- Aceite de onagra: tampoco tiene declaraciones autorizadas para el síndrome premenstrual ni para la menopausia. Se sigue vendiendo mucho para eso. Tenemos la ficha informativa en aceite de onagra y la categoría en aceite de onagra, sin atribuirle efectos que no puede sostener.
- Colágeno hidrolizado: no tiene declaraciones autorizadas ni para la piel ni para las articulaciones. Se digiere en aminoácidos y péptidos como cualquier otra proteína de la dieta. Quien busque un respaldo normativo para la piel lo tiene en la vitamina C, que sí puede afirmar que contribuye a la formación normal de colágeno para el funcionamiento normal de la piel. Más contexto en colágeno hidrolizado.
Que no haya declaración autorizada no significa automáticamente que un producto no sirva para nada; significa que la evidencia presentada no bastó para que la autoridad europea permitiera afirmarlo. Es una diferencia importante y honesta. Lo que no vamos a hacer es venderte certeza donde no la hay. Si los sofocos te están condicionando la vida, el sitio donde se tratan es la consulta de ginecología, no el pasillo de complementos.
A partir de los 65
Cambian dos cosas. La primera, la absorción de vitamina B12 cae con la edad por la disminución de ácido gástrico y por el uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones, muy común en este grupo; por eso el déficit de B12 es frecuente aunque la dieta incluya carne y lácteos. La segunda, la síntesis de vitamina D en la piel se vuelve menos eficiente, y a la vez la vida se hace más de interior.
Súmale que el apetito baja, que masticar puede costar más y que la ingesta de proteína suele quedarse corta justo cuando más falta hace para conservar músculo. La revisión periódica con analítica cobra aquí más sentido que nunca, y la conversación con el farmacéutico sobre todo lo que se toma —recetado y no recetado— evita muchas interacciones silenciosas.
Vitaminas liposolubles: dónde está el riesgo real
Las vitaminas del grupo B y la C son hidrosolubles: el exceso se elimina en buena medida por orina, lo que no las hace inofensivas a dosis altas pero sí más indulgentes. Las liposolubles —A, D, E y K— se almacenan en el hígado y en el tejido graso, y ahí está el riesgo de acumulación por suplementación prolongada.
El problema no suele ser un bote, sino la suma de tres. Un multivitamínico, más un específico de vitamina D en gotas, más un producto de belleza con vitamina A: cada uno por debajo del límite, el total por encima. Por eso conviene apuntar en un papel todo lo que tomas y sumarlo columna a columna.
| Nutriente | Límite superior (adultos) | Por qué |
|---|---|---|
| Vitamina D | 100 µg/día (4.000 UI) | Riesgo de hipercalcemia por exceso sostenido |
| Vitamina A (retinol preformado) | 3.000 µg ER/día | Toxicidad hepática y riesgo teratógeno en embarazo |
| Ácido fólico (forma sintética) | 1.000 µg/día | Puede enmascarar un déficit de vitamina B12 |
| Vitamina E | 300 mg/día de alfa-tocoferol | Interferencia con la coagulación a dosis altas |
| Vitamina B6 | 12,5 mg/día (revisado a la baja por la EFSA) | Neuropatía sensitiva por uso prolongado a dosis altas |
| Zinc | 25 mg/día | Interfiere con la absorción de cobre |
| Selenio | 255 µg/día | Margen entre necesidad y toxicidad estrecho |
| Yodo | 600 µg/día | Disfunción tiroidea por exceso |
| Calcio | 2.500 mg/día | Riesgo renal y de hipercalcemia |
| Magnesio (solo el de complementos, sales solubles) | 250 mg/día | Efecto laxante. Muchos productos del mercado superan esta cifra |
Cómo leer la etiqueta de un complemento en España
Cinco minutos leyendo la etiqueta te ahorran más dinero que cualquier comparativa.
El porcentaje de VRN
El «%VRN» que aparece junto a cada nutriente se calcula sobre los valores de referencia de nutrientes del Reglamento (UE) 1169/2011, que no coinciden con los valores de referencia dietéticos de la EFSA que hemos visto arriba. En etiquetado, por ejemplo, el valor de referencia de la vitamina D son 5 µg, el del calcio 800 mg, el del hierro 14 mg, el del folato 200 µg y el del magnesio 375 mg. Por eso un producto puede anunciar «500 % VRN de vitamina D» y estar aportando 25 µg, una cantidad perfectamente razonable. El porcentaje impresiona; la cantidad absoluta informa. Mira siempre los microgramos o miligramos.
La forma química
No es lo mismo óxido de magnesio que bisglicinato, ni cianocobalamina que metilcobalamina, ni carbonato cálcico que citrato. Cambian la absorción, la tolerancia digestiva y el precio. El nombre está en la lista de ingredientes, aunque la parte delantera del envase solo diga «magnesio».
Lo que la etiqueta no puede decir
Un complemento alimenticio no puede atribuirse propiedades de prevención, tratamiento o curación de enfermedades, ni sugerirlas. Tampoco puede afirmar que una dieta equilibrada no aporta nutrientes suficientes, ni usar declaraciones que no estén en la lista autorizada. Si lees «regenera el cartílago», «equilibra tus hormonas», «desintoxica el hígado» o «refuerza tus defensas contra el virus», lo que estás leyendo es publicidad fuera de norma. El marco aplicable es el Reglamento (CE) 1924/2006, el Reglamento (UE) 432/2012 con la lista de declaraciones permitidas y, en España, el Real Decreto 1487/2009 sobre complementos alimenticios.
Señales de un producto que conviene mirar dos veces
- Fórmulas con veinticinco ingredientes en las que ninguno alcanza una dosis con sentido.
- Mezclas propias que no desglosan la cantidad de cada componente.
- Testimonios de clientas con nombre y foto como principal argumento de venta.
- Comparativas de laboratorio que la propia marca dice haber hecho y no publica.
- Promesas de resultados en un plazo cerrado de días.
Interacciones que conviene revisar con tu médico o tu farmacéutico
Los complementos no son inertes. Estas son las combinaciones que con más frecuencia pasan desapercibidas:
- Hierro y hormona tiroidea: el hierro puede reducir la absorción de la levotiroxina. Se separan varias horas.
- Calcio, hierro y zinc entre sí: compiten por los mismos transportadores. Repártelos en momentos distintos del día.
- Vitamina K y anticoagulantes orales antivitamina K: cambios bruscos en la ingesta alteran el control del tratamiento. No se empieza un suplemento con vitamina K por libre.
- Omega-3 a dosis altas y antiagregantes o anticoagulantes: conviene comentarlo antes de una cirugía o de un procedimiento dental.
- Inhibidores de la bomba de protones y vitamina B12 o hierro: el uso prolongado reduce la absorción de ambos.
- Hierba de San Juan (hipérico): interacciona con anticonceptivos hormonales, antidepresivos y muchos otros fármacos. Es el ejemplo clásico de que «natural» no equivale a «sin interacciones».
- Calcio y algunos antibióticos del grupo de las quinolonas y las tetraciclinas: se separan las tomas.
La conversación de dos minutos con el farmacéutico enseñándole la caja resuelve casi todos estos casos. Es gratis y no requiere cita.
Cinco errores que se repiten con los complementos
1. Comprar por síntoma en lugar de por diagnóstico
«Estoy cansada, me compro hierro» es el atajo más frecuente y el que más veces falla. El cansancio tiene una lista larga de causas y solo una de ellas se arregla con hierro.
2. Duplicar nutrientes sin darse cuenta
Multivitamínico, más vitamina D suelta, más un producto de colágeno con vitamina C y zinc, más un magnesio para dormir. Cuatro botes que se solapan en media docena de nutrientes.
3. Confundir el porcentaje con la dosis
Ya lo hemos visto: el %VRN infla la percepción. Un producto con «1.000 % VRN» de una vitamina del grupo B puede ser razonable o puede ser absurdo, y solo la cifra en miligramos lo aclara.
4. Abandonar a las dos semanas
Corregir un déficit de hierro lleva meses, no días, y las reservas tardan aún más en rellenarse que la hemoglobina en normalizarse. Dejar el tratamiento cuando desaparece el cansancio es la forma más habitual de recaer el año siguiente.
5. Dar por hecho que «natural» significa «seguro»
Las plantas medicinales tienen principios activos, interacciones y contraindicaciones. El hipérico, la regaliz, el ginkgo o la efedra han provocado problemas clínicos reales. En embarazo y lactancia esta idea es especialmente peligrosa, porque de muchos preparados de herbolario sencillamente no hay datos de seguridad.
Qué hacer esta semana
Si te llevas cuatro ideas de todo esto, que sean estas:
- Pide la analítica antes que el bote. Hemograma, ferritina, proteína C reactiva, 25-hidroxivitamina D, vitamina B12 y TSH son una base razonable para plantear en tu centro de salud.
- Si puedes quedarte embarazada, el ácido fólico no espera. Cuatrocientos microgramos diarios desde antes de concebir. Es la única recomendación poblacional de suplementación que existe para mujeres en España.
- No tomes hierro por si acaso. El cuerpo no lo elimina bien y una hemocromatosis sin diagnosticar convierte esa rutina en un problema.
- En la menopausia, prioriza hueso y músculo. Calcio y vitamina D con respaldo normativo, proteína repartida y entrenamiento de fuerza. Lo demás es accesorio.
Y una advertencia final sobre lo que vas a leer por ahí, incluidos algunos textos que este mismo sitio publicó en el pasado y que hemos corregido: si un artículo te da un porcentaje exacto de eficacia, cita un estudio que no puedes abrir, firma con un profesional cuyo número de colegiado no puedes comprobar o promete que un complemento alivia los sofocos, cierra la pestaña. La nutrición seria es más aburrida y más útil que eso.
Si buscas una cobertura básica mientras ordenas tu analítica, tienes contexto en multivitamínico completo y en la categoría de vitaminas y minerales. Y si lo que te trajo aquí fue el cansancio, empieza por vitaminas para el cansancio y la fatiga, donde desarrollamos las causas que no se arreglan con un suplemento.