Vitamina B1 (tiamina): para qué sirve, dosis y alimentos

Actualizado: 32 min de lectura Vitaminas

Este articulo contiene enlaces de afiliacion. Si compras a traves de ellos, recibimos una comision sin coste adicional para ti.

Vitamina B1 o tiamina: para qué sirve, alimentos ricos y dosis de referencia

La vitamina B1, o tiamina, es una vitamina hidrosoluble que tu cuerpo transforma en pirofosfato de tiamina (TPP), la coenzima que permite quemar los hidratos de carbono y convertirlos en energía utilizable. En la Unión Europea solo se le pueden atribuir cuatro efectos, y son estos: contribuye al metabolismo energético normal, al funcionamiento normal del sistema nervioso, a la función psicológica normal y al funcionamiento normal del corazón. La encuentras en cereales integrales, legumbres, carne de cerdo, frutos secos y levadura; se pierde con el refinado del grano y con la cocción; y un déficit verdadero no es una molestia de andar por casa: el beriberi y la encefalopatía de Wernicke son cuadros clínicos que se diagnostican y se tratan en consulta o en urgencias, nunca con un bote comprado en la estantería.

Lo que sigue es una guía larga, escrita con las cartas boca arriba: qué hace la tiamina dentro de la célula, qué se puede decir de ella legalmente y qué no, cuánta necesitas y por qué esa cifra se expresa en relación con la energía que comes, en qué alimentos está de verdad, quién corre riesgo de quedarse corto y qué mitos conviene desactivar. No vas a encontrar aquí porcentajes de eficacia, testimonios ni pautas de tratamiento: eso lo pone tu médico, no una web.

Qué es la tiamina y cómo funciona dentro de la célula

La tiamina fue la primera vitamina del grupo B que se identificó, y llegó por la puerta de atrás: a finales del siglo XIX se observó que las aves alimentadas con arroz blanco pulido desarrollaban un cuadro nervioso que remitía al devolverles el salvado. De ahí salió la idea de que en los alimentos había factores necesarios en cantidades diminutas, y de ahí la palabra «vitamina». El nombre químico moderno, tiamina, y la denominación B1 conviven desde entonces.

Es una molécula hidrosoluble, o sea, soluble en agua. Esa propiedad marca casi todo su comportamiento: se disuelve en el agua de cocción, atraviesa la pared intestinal mediante transportadores específicos, viaja por la sangre y el excedente se elimina por la orina. El cuerpo no monta un almacén de tiamina como sí hace con la vitamina A o la D. Las reservas corporales son modestas —del orden de unas decenas de miligramos repartidos sobre todo en músculo, hígado, riñón y cerebro— y se agotan en cuestión de pocas semanas si el aporte se corta del todo. Por eso el suministro tiene que ser continuo.

De la vitamina al TPP: la forma activa

La tiamina de los alimentos no trabaja tal cual. En el intestino delgado se absorbe mediante dos transportadores de membrana (conocidos como THTR-1 y THTR-2) cuando las cantidades son fisiológicas; con dosis muy altas se suma un paso pasivo, mucho menos eficiente, que explica por qué multiplicar la dosis oral no multiplica lo que llega al tejido. Una vez dentro, una enzima le añade dos grupos fosfato y la convierte en pirofosfato de tiamina (TPP), también llamado difosfato de tiamina. Esa es la forma que hace el trabajo. Existen además formas mono y trifosforiladas, con papeles menores.

Que la forma activa sea el TPP tiene una consecuencia práctica poco comentada: la tiamina no «da» energía por sí misma. No aporta calorías. Lo que hace es habilitar la maquinaria que extrae la energía de lo que sí aporta calorías. Es la llave, no el combustible. Cuando una etiqueta o un anuncio sugiere un subidón inmediato al tomar una cápsula, está confundiendo deliberadamente esas dos cosas.

Las enzimas que dependen del TPP

El TPP actúa como coenzima en un puñado de reacciones que están en el centro exacto del metabolismo:

  • Complejo de la piruvato deshidrogenasa. Convierte el piruvato (el producto final de la glucólisis) en acetil-CoA. Es el puente entre la digestión de la glucosa y el ciclo de Krebs. Sin ese puente, la glucosa entra pero no llega a la central energética de la mitocondria.
  • Complejo de la alfa-cetoglutarato deshidrogenasa. Cataliza un paso dentro del propio ciclo de Krebs. Si se frena, el ciclo se atasca.
  • Transcetolasa. Trabaja en la vía de las pentosas fosfato, que genera NADPH (necesario para defenderse del estrés oxidativo y para sintetizar grasas) y ribosa (el azúcar del ADN y el ARN). Esta enzima, además, es la que se mide en el laboratorio para valorar el estado de tiamina.
  • Complejo deshidrogenasa de cetoácidos de cadena ramificada. Interviene en el metabolismo de leucina, isoleucina y valina.

Cuando falta TPP, el piruvato se acumula y se desvía hacia lactato, la producción de ATP cae y aparecen productos intermedios que el tejido no sabe gestionar. No es un fallo local: es un cuello de botella en la ruta principal por la que se obtiene energía de los hidratos de carbono.

Por qué el cerebro y el corazón son los primeros en notarlo

Dos tejidos van siempre en cabeza cuando la tiamina escasea. El sistema nervioso central tira casi en exclusiva de glucosa y consume una porción desproporcionada de la energía total del organismo pese a pesar poco. El miocardio trabaja sin descanso y tampoco tiene margen para bajar el ritmo. Ambos son tejidos con demanda energética alta y sostenida, sin capacidad de «apagarse» un rato, y por eso son los que primero acusan un fallo en la maquinaria que fabrica ATP. Esa lógica explica que los cuadros clásicos por déficit de tiamina sean neurológicos y cardiológicos, y no, por ejemplo, dermatológicos.

La tiamina no es un estimulante ni un tónico. Es una pieza de la maquinaria metabólica: cuando está, no se nota; cuando falta de verdad, falla lo que más energía consume.

Qué se puede decir legalmente de la tiamina en Europa

Este apartado es el que casi nunca aparece en los artículos sobre vitaminas, y es el que más te protege como consumidor. En la Unión Europea, atribuir a un nutriente un efecto sobre la salud no es libre. El Reglamento (CE) 1924/2006 establece el marco de las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables, y el Reglamento (UE) 432/2012 publica la lista cerrada de declaraciones autorizadas. Si un efecto no está en esa lista, no se puede afirmar. Punto.

Las cuatro declaraciones autorizadas para la tiamina

Declaración autorizadaQué significa en la práctica
La tiamina contribuye al metabolismo energético normalParticipa en las reacciones que extraen energía de los nutrientes. No significa «te dará energía» ni «notarás un subidón».
La tiamina contribuye al funcionamiento normal del sistema nerviosoEs necesaria para que el tejido nervioso trabaje con normalidad. No significa que trate una neuropatía ya establecida.
La tiamina contribuye a la función psicológica normalRedacción legal amplia referida al funcionamiento cognitivo y anímico dentro de la normalidad. No es una declaración sobre memoria, ánimo ni concentración como beneficio adicional.
La tiamina contribuye al funcionamiento normal del corazónInterviene en el metabolismo energético del miocardio. No es una declaración de tratamiento cardiológico.

Fíjate en la palabra que se repite: normal. Toda la lista del 432/2012 está construida sobre esa idea. Un nutriente «contribuye al funcionamiento normal» de algo, lo que equivale a decir que su presencia es necesaria para que ese sistema haga lo que hace habitualmente. No dice que lo mejore por encima de lo normal, ni que lo repare cuando está dañado, ni que lo potencie si ya estás bien. Esa distinción, que parece un matiz de abogados, es exactamente la frontera entre información y publicidad engañosa.

La regla del 15 % del VRN: sin ella no hay declaración

Una declaración autorizada no se puede usar en cualquier producto. Para poder emplearla, el alimento o el complemento tiene que contener el nutriente en una cantidad significativa. El criterio general es el siguiente:

  • «Fuente de» un nutriente: al menos el 15 % del valor de referencia de nutrientes (VRN) por 100 g o por 100 ml en alimentos sólidos y líquidos, o por porción cuando el envase contiene una sola porción. En los complementos alimenticios el criterio se aplica por dosis diaria recomendada por el fabricante.
  • «Alto contenido en» un nutriente: el doble, es decir, al menos el 30 % del VRN con los mismos criterios.
  • Solo un producto que alcance como mínimo el umbral de «fuente de» puede llevar la declaración de propiedades saludables correspondiente.

El VRN de la tiamina fijado en la normativa europea de información alimentaria al consumidor es de 1,1 mg al día. Ese es el número que se usa para calcular el porcentaje que ves en cualquier etiqueta española. Haz la cuenta tú mismo: el 15 % de 1,1 mg son 0,165 mg, y el 30 % son 0,33 mg. Cualquier producto que declare aportar tiamina en su etiquetado y quiera colgarse una de las cuatro frases autorizadas tiene que llegar, como mínimo, a esos 0,165 mg por dosis diaria recomendada.

Esto te da una herramienta de compra inmediata. Si un producto presume de «apoyo al sistema nervioso» y en la tabla nutricional aparece un porcentaje de VRN de tiamina por debajo del 15 %, la declaración no debería estar ahí. Y si el porcentaje es del 2.000 %, ya sabes que estás muy por encima de lo que la normativa considera significativo, con lo que eso implica: casi todo se irá por la orina.

Lo que no se puede decir, y se dice mucho

Sirva esta lista como filtro. Ninguna de estas afirmaciones está autorizada, y varias son directamente falsas:

  • «Cura la neuropatía» o «regenera los nervios dañados». La tiamina es necesaria para el funcionamiento normal del sistema nervioso; eso no la convierte en tratamiento de una neuropatía ya instaurada, cuya causa hay que estudiar médicamente.
  • «Ayuda a adelgazar» o «acelera el metabolismo para quemar grasa». Contribuir al metabolismo energético normal no es lo mismo que aumentar el gasto calórico. No hay declaración autorizada de control de peso para la tiamina.
  • «Da energía inmediata». No aporta calorías. Si notas algo minutos después de tomar una cápsula, no es la tiamina.
  • «Mejora la memoria» o «potencia la concentración». La declaración autorizada habla de función psicológica normal, no de mejora del rendimiento cognitivo.
  • «Repele los mosquitos». Este merece párrafo propio, y lo tiene más abajo.

Cuánta tiamina necesitas y por qué se mide en relación con la energía

Aquí hay un detalle que distingue a la tiamina de casi cualquier otro micronutriente, y que explica bastantes confusiones. Las referencias de ingesta de tiamina no se expresan solo como una cifra fija de miligramos al día: se expresan también en relación con la energía consumida.

La ingesta de referencia por megajulio

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) establece la ingesta adecuada de tiamina para adultos en 0,1 mg por cada megajulio (MJ) de energía ingerida. Un megajulio equivale aproximadamente a 239 kilocalorías, así que la referencia se traduce a unos 0,42 mg por cada 1.000 kcal, redondeando.

¿Por qué se hace así? Porque la necesidad de tiamina no depende de tu peso ni de tu edad tanto como del volumen de sustrato energético que tienes que procesar, y muy en particular de los hidratos de carbono. Cuanto más comes, más piruvato hay que meter en el ciclo de Krebs, y más TPP hace falta para hacerlo. Una persona que ingiere 3.000 kcal necesita más tiamina que una que ingiere 1.800, aunque midan lo mismo. Y una dieta con una proporción alta de hidratos aumenta la demanda más que una dieta con la misma energía pero más grasa, porque el metabolismo de las grasas depende menos del TPP.

Esto tiene dos implicaciones que conviene tener presentes. La primera es que las dietas hipocalóricas prolongadas y muy restrictivas reducen a la vez la energía y el aporte de tiamina, con lo que el margen se estrecha por los dos lados. La segunda es que un aumento brusco de la ingesta de hidratos en alguien con las reservas justas puede desenmascarar un déficit latente. Ese fenómeno es el fundamento de una precaución hospitalaria bien conocida que verás más abajo, en el apartado de Wernicke.

Valores orientativos por grupo

GrupoReferencia orientativa diariaNota
Hombres adultos≈ 1,2 mgCifra resultante de aplicar 0,1 mg/MJ a una ingesta energética habitual
Mujeres adultas≈ 1,1 mgCoincide con el VRN usado en el etiquetado (1,1 mg)
EmbarazoLigeramente superiorAumenta con el incremento de necesidades energéticas del tercer trimestre
LactanciaSuperior al valor de mujer adultaSe añade lo que se transfiere por la leche materna
Adolescentes≈ 1,0-1,2 mgVaría con el sexo y con la ingesta energética, que en esta etapa es alta
Personas mayoresIgual criterio por MJEl riesgo no viene de una necesidad mayor, sino de comer menos y peor

Son cifras orientativas de referencia poblacional, no una prescripción personal. Sirven para diseñar dietas y etiquetas, no para decidir si tú necesitas o no un complemento. Esa decisión, si llega a plantearse, se toma con una valoración clínica delante.

Deportistas, dietas altas en hidratos y personas mayores

La lógica del megajulio resuelve casi todas las preguntas de este bloque. Un deportista de resistencia que come 4.000 kcal necesita bastante más tiamina que la media, pero también come bastante más comida, y si esa comida incluye cereales integrales, legumbres y frutos secos, el aporte sube en paralelo a la necesidad. El problema no aparece por entrenar mucho: aparece cuando el aumento de energía se cubre con productos muy refinados y bebidas azucaradas, que traen los hidratos sin la tiamina que ayuda a metabolizarlos.

En personas mayores el patrón es el contrario y bastante más habitual: la ingesta total baja, la variedad se reduce, aparecen problemas de masticación o de apetito y se acumulan tratamientos farmacológicos crónicos. Ahí el riesgo de quedarse corto no es teórico, aunque tampoco justifica automedicarse: justifica que se valore en la revisión médica.

Alimentos ricos en tiamina

La tiamina está muy repartida en la dieta, pero en concentraciones modestas en la mayoría de alimentos y muy altas en unos pocos. Estos son valores orientativos de tablas de composición de alimentos, referidos a 100 g de producto y con el porcentaje calculado sobre el VRN de 1,1 mg:

AlimentoTiamina por 100 g% del VRN (1,1 mg)
Levadura nutricional enriquecida≈ 9,7 mg≈ 880 %
Germen de trigo≈ 1,88 mg≈ 171 %
Semillas de girasol (crudas)≈ 1,48 mg≈ 135 %
Carne de cerdo magra≈ 0,89 mg≈ 81 %
Pistachos (crudos)≈ 0,87 mg≈ 79 %
Copos de avena (en crudo)≈ 0,76 mg≈ 69 %
Arroz integral (en crudo)≈ 0,40 mg≈ 36 %
Guisantes≈ 0,27 mg≈ 25 %
Salmón≈ 0,23 mg≈ 21 %
Lentejas (cocidas)≈ 0,17 mg≈ 15 %

Dos advertencias sobre esta tabla, porque sin ellas induce a error. La primera: los valores de cereales y semillas están dados en crudo. Cien gramos de arroz integral seco se convierten en unos 250-300 g de arroz cocido, así que el contenido por plato servido es bastante menor de lo que sugiere la columna. La segunda: la levadura nutricional que se vende en supermercado suele estar enriquecida con vitaminas del grupo B, y las cifras varían mucho de una marca a otra según lo que el fabricante haya añadido; la levadura sin enriquecer aporta menos. Mira siempre la tabla nutricional del envase concreto.

Más allá de los campeones de la tabla, la realidad de una dieta española normal es que la tiamina llega sumando: pan y cereales, legumbres dos o tres veces por semana, algo de carne de cerdo, frutos secos, patata, huevo, verdura. Ningún alimento aislado resuelve el día, y no hace falta que lo haga.

Por qué el refinado se lleva la tiamina

En un grano de cereal, la tiamina no está repartida de forma homogénea. Se concentra en el germen y en las capas externas, es decir, justo en las partes que el refinado elimina. Al pulir el arroz para dejarlo blanco se retira el salvado y el germen; al refinar el trigo para obtener harina blanca ocurre lo mismo. El resultado es un alimento que conserva casi todo el almidón —o sea, casi toda la demanda de tiamina para metabolizarlo— y ha perdido buena parte de la tiamina que venía con él.

Esa es la razón histórica y todavía vigente por la que el beriberi se asoció al arroz blanco en poblaciones cuya dieta dependía casi por completo de él. Y es también la razón por la que varios países establecieron programas de enriquecimiento obligatorio de harinas y cereales con vitaminas del grupo B. En España no existe una obligación general de ese tipo, aunque muchos cereales de desayuno y harinas se enriquecen voluntariamente; lo verás declarado en la etiqueta.

Traducido a la compra semanal: cambiar una parte del arroz blanco y el pan blanco por sus versiones integrales es la intervención más simple y más eficaz que existe para el aporte de tiamina, y no requiere comprar nada especial.

Cuánta se pierde al cocinar, y cómo perder menos

La tiamina es de las vitaminas más frágiles que hay. La degradan tres cosas:

  • El agua. Al ser hidrosoluble, migra al líquido de cocción. Si tiras el agua de hervir, tiras tiamina con ella.
  • El calor. Las temperaturas altas y los tiempos largos la destruyen, y la destrucción es mayor cuanto más prolongado es el proceso.
  • El pH alcalino. Es especialmente sensible a los medios básicos. Añadir bicarbonato al agua de las legumbres para ablandarlas —una costumbre bastante extendida— destruye tiamina de forma notable.

Las pérdidas por cocinado que suelen manejarse van, según el método y el tiempo, de un porcentaje moderado a la mitad del contenido inicial. Los rangos son amplios porque dependen de demasiadas variables como para dar una cifra única, y desconfía de quien te dé una.

Lo que sí se puede hacer, en concreto:

  • Aprovechar el agua de cocción de legumbres y verduras en caldos, cremas o el propio guiso, en lugar de descartarla.
  • Cocinar al vapor o con poca agua cuando el alimento lo permita.
  • Reducir tiempos: cocciones cortas y a fuego controlado en lugar de hervores largos.
  • No añadir bicarbonato al agua de las legumbres. Remojarlas la noche anterior cumple la misma función sin coste vitamínico.
  • Recordar que los guisos recalentados varias veces siguen perdiendo tiamina en cada ciclo.

Antitiaminas: pescado crudo, té, café y sulfitos

Existen sustancias que degradan la tiamina o dificultan su aprovechamiento, y conviene conocerlas sin dramatizarlas:

  • Tiaminasas. Son enzimas presentes en algunos pescados y mariscos crudos, y en ciertos helechos. Destruyen la tiamina del alimento con el que se mezclan. El calor las inactiva, así que el pescado cocinado no plantea el problema. Solo tiene relevancia práctica en dietas con un consumo muy alto y habitual de pescado crudo.
  • Polifenoles del té y el café. Los taninos pueden oxidar la tiamina y reducir su disponibilidad. Hablamos de un efecto que solo importa con consumos muy elevados y sostenidos, no con un café después de comer. Aun así, si eres bebedor intensivo de té, tomarlo separado de las comidas principales es una precaución barata.
  • Sulfitos. Se usan como conservantes en algunos alimentos y bebidas y degradan la tiamina. Es otro motivo, entre varios, para no basar la dieta en ultraprocesados.

Quién tiene más riesgo de déficit de vitamina B1

En un país con acceso a alimentos variados, el déficit clínico de tiamina no es frecuente en la población general. Cuando aparece, casi siempre lo hace en situaciones identificables. Estas son las principales:

Consumo elevado de alcohol

Es la causa más habitual de déficit de tiamina en países desarrollados, y actúa por varios frentes a la vez: reduce la absorción intestinal de la vitamina, aumenta su pérdida por vía renal, interfiere con su conversión en TPP y suele acompañarse de una alimentación pobre y desordenada. La suma de esos mecanismos explica por qué el consumo elevado y sostenido de alcohol es el escenario de riesgo por excelencia, y por qué la encefalopatía de Wernicke aparece asociada a él con tanta frecuencia. Si esta es tu situación o la de alguien cercano, el abordaje no es comprar un complemento: es acudir al médico.

Cirugía bariátrica, malabsorción y diálisis

  • Cirugía bariátrica. Las técnicas que reducen la superficie de absorción o modifican el tránsito comprometen la absorción de micronutrientes, incluida la tiamina. Por eso el seguimiento nutricional posoperatorio, con suplementación pautada y controles analíticos, forma parte del propio procedimiento. No es algo que el paciente decida por su cuenta en la parafarmacia.
  • Enfermedades con malabsorción. Enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn, diarrea crónica o resecciones intestinales reducen lo que se absorbe de la dieta.
  • Diálisis. La tiamina es hidrosoluble y de tamaño pequeño, así que se pierde durante las sesiones de depuración extrarrenal. Es una de las razones por las que las pautas vitamínicas de los pacientes en diálisis las fija el equipo de nefrología.
  • Nutrición parenteral prolongada sin el aporte vitamínico adecuado. Situación estrictamente hospitalaria.

Vómitos prolongados y dietas muy restrictivas

Los vómitos repetidos durante días o semanas combinan dos golpes: se ingiere poco y se retiene menos. La hiperémesis gravídica —vómitos intensos y persistentes en el embarazo— es el ejemplo clásico y una situación que requiere atención médica por sí misma, no solo por la tiamina.

En el mismo grupo entran las dietas muy restrictivas mantenidas en el tiempo: regímenes de muy pocas calorías, dietas de exclusión amplias sin planificación, trastornos de la conducta alimentaria, y también periodos largos de alimentación monótona basada casi exclusivamente en refinados. La restricción prolongada es un factor de riesgo en sí misma.

Diuréticos y otras situaciones a vigilar

  • Diuréticos de asa en tratamiento crónico. Aumentan la eliminación urinaria y, con ella, la pérdida de tiamina. Es un punto conocido en el seguimiento de pacientes con insuficiencia cardíaca tratados de forma prolongada, y algo que valora el médico que lleva el caso, no el paciente por su cuenta.
  • Situaciones de demanda metabólica elevada: hipertiroidismo, fiebre mantenida, infecciones graves, procesos que disparan el gasto energético.
  • Edad avanzada con ingesta reducida, aislamiento o dependencia para la compra y la cocina.
  • Lactantes alimentados exclusivamente al pecho por madres con déficit, un escenario poco frecuente aquí pero descrito.
Si te reconoces en varios de estos puntos, la conclusión correcta no es «me compro tiamina». Es «se lo cuento a mi médico y que decida si hay que medir algo».

Beriberi y síndrome de Wernicke-Korsakoff: cuadros médicos, no de estantería

Este apartado se escribe con especial cuidado. El beriberi y la encefalopatía de Wernicke son enfermedades, no molestias. Se describen aquí para que sepas identificar señales de alarma y acudas a un profesional, no para que las trates por tu cuenta. Un complemento alimenticio de venta libre no es el abordaje de ninguna de las dos.

Beriberi seco y beriberi húmedo

El beriberi es el cuadro clásico por déficit prolongado y profundo de tiamina. Se describen dos formas principales, que pueden solaparse:

  • Beriberi seco: predomina la afectación del sistema nervioso periférico. Cursa con neuropatía —hormigueo, entumecimiento, sensación de quemazón en pies y manos—, debilidad muscular sobre todo en piernas, alteraciones de los reflejos y dificultad para caminar.
  • Beriberi húmedo: predomina la afectación cardiovascular. Cursa con insuficiencia cardíaca con gasto elevado, retención de líquidos y edema, taquicardia, dificultad respiratoria y dilatación de los vasos periféricos. Es una situación grave.

Ambas formas responden al tratamiento médico cuando se instaura a tiempo, y ese tratamiento se pauta y se controla en el ámbito sanitario, con dosis, vía de administración y seguimiento que decide un profesional según el caso.

Beriberi infantil

Descrito en lactantes alimentados al pecho por madres con déficit de tiamina, o con fórmulas mal formuladas. Puede manifestarse de forma aguda y grave. Es un cuadro pediátrico urgente. Se menciona aquí únicamente para subrayar por qué el estado nutricional durante el embarazo y la lactancia se vigila en las consultas de seguimiento.

Encefalopatía de Wernicke y síndrome de Korsakoff

La encefalopatía de Wernicke es una urgencia neurológica causada por déficit agudo de tiamina. Clásicamente se describe con una tríada de confusión, alteraciones de los movimientos oculares (nistagmo, parálisis de la mirada) y ataxia o inestabilidad al caminar. Un detalle clínico importante: la tríada completa aparece solo en una minoría de los casos, lo que hace que el cuadro se pase por alto con relativa facilidad si no se piensa en él. Cualquier persona con factores de riesgo que presente confusión aguda, inestabilidad o alteraciones visuales debe ser valorada sin demora.

El síndrome de Korsakoff es la secuela crónica que puede quedar tras una encefalopatía de Wernicke no tratada o tratada tarde: amnesia intensa, sobre todo para hechos recientes, con dificultad para formar recuerdos nuevos y, en ocasiones, confabulación. Es un daño que puede resultar irreversible. La diferencia entre una cosa y la otra suele ser el tiempo hasta el tratamiento.

Hay además una precaución hospitalaria que ilustra por qué esto no es territorio de autocuidado: en una persona con déficit de tiamina, administrar glucosa antes que tiamina puede precipitar o agravar el cuadro, porque se aumenta bruscamente la demanda metabólica de una coenzima que no está disponible. Es el tipo de detalle que solo se maneja bien con formación clínica y en un entorno donde se puede administrar tiamina por vía parenteral y vigilar la respuesta.

Por qué esto no se resuelve con un bote

Resumido en cuatro puntos, para que quede claro:

  • El diagnóstico requiere valoración clínica y pruebas, no una lista de síntomas en internet.
  • Los cuadros graves se tratan por vía parenteral, con dosis y pautas que un complemento oral de venta libre no reproduce ni pretende reproducir.
  • Los síntomas neurológicos tienen muchas causas posibles además del déficit de tiamina, y confundirse retrasa el diagnóstico de la verdadera.
  • Retrasar la consulta en un cuadro como el de Wernicke tiene consecuencias que pueden ser permanentes.

Ante hormigueos persistentes, debilidad progresiva, inestabilidad al caminar, confusión o alteraciones de la visión, la actuación correcta es acudir al médico. No hay matices en esto.

Cómo se diagnostica un déficit de tiamina

El diagnóstico es clínico y analítico, en ese orden. Primero se valora la historia: alimentación, consumo de alcohol, cirugías previas, enfermedades digestivas, tratamientos crónicos, síntomas y su evolución. Esa parte hace casi todo el trabajo, porque orienta hacia si tiene sentido pensar en tiamina o hay que buscar en otro sitio.

Para confirmar, el laboratorio dispone de varias vías. Las más utilizadas son la medición del difosfato de tiamina en sangre total mediante técnicas cromatográficas, que refleja el estado funcional mejor que la tiamina libre en plasma, y la valoración de la actividad de la transcetolasa eritrocitaria con y sin adición de TPP: si al añadir la coenzima la actividad de la enzima sube mucho, es que a esa enzima le faltaba coenzima, lo que sugiere déficit. Es una prueba funcional elegante, aunque menos usada hoy que la determinación directa.

Lo que no sirve para diagnosticar: un cuestionario en una web, una app, un análisis del cabello o la impresión personal de que uno «anda bajo de vitaminas». Y una nota práctica: si vas a consultar por esto, díselo al profesional antes de empezar a tomar nada, porque haber iniciado un complemento días antes puede enturbiar la interpretación de la analítica.

La tiamina en el embarazo y la lactancia

Durante el embarazo las necesidades de tiamina aumentan de forma moderada, en coherencia con el incremento de las necesidades energéticas, sobre todo en la segunda mitad de la gestación. Durante la lactancia se suma lo que se transfiere al lactante a través de la leche materna, cuyo contenido en tiamina depende del estado nutricional de la madre.

Dos situaciones concretas merecen atención médica:

  • Hiperémesis gravídica. Los vómitos intensos y persistentes reducen la ingesta y la retención de nutrientes. Es una condición que se maneja en consulta o en el hospital, y en la que el estado de tiamina forma parte de lo que se vigila.
  • Embarazo tras cirugía bariátrica. Combina dos factores de riesgo. El seguimiento nutricional en estos casos es más estrecho, con controles analíticos y suplementación pautada.

Regla general para esta etapa: durante el embarazo y la lactancia no se inicia ningún complemento alimenticio por cuenta propia. La suplementación en la gestación está protocolizada y se pauta en la consulta de seguimiento, que además valorará si tiene sentido un preparado multivitamínico o un nutriente aislado. Las dosis altas de cualquier vitamina en esta etapa no son un asunto trivial.

Complementos de vitamina B1: formas, seguridad e interacciones

Formas autorizadas en la Unión Europea

Los complementos alimenticios solo pueden usar las formas químicas incluidas en el anexo de la normativa europea sobre complementos, transpuesta en España por el Real Decreto 1487/2009. Para la tiamina, las formas contempladas son el hidrocloruro de tiamina (también llamado clorhidrato) y el mononitrato de tiamina. Cualquiera de las dos que veas en la lista de ingredientes está dentro de lo previsto.

Benfotiamina y sulbutiamina: la letra pequeña

Circula mucho contenido presentando la benfotiamina como «la forma superior» de la vitamina B1. Conviene poner las cosas en su sitio. La benfotiamina es un derivado sintético liposoluble de la tiamina, y sí es cierto que su comportamiento farmacocinético difiere del de las sales hidrosolubles. Pero hay que decir dos cosas más, que casi nunca se dicen:

  • No figura entre las formas de tiamina autorizadas para complementos alimenticios en la Unión Europea. Eso significa que un producto vendido legalmente como complemento en España no debería declarar benfotiamina como fuente de vitamina B1.
  • Las cifras concretas de «absorbe X veces más» que circulan por internet se repiten sin fuente comprobable y no deberían tomarse como un dato. Aquí no vas a encontrar ninguna, porque no tenemos manera de verificarla.

La sulbutiamina es otro derivado sintético que aparece en foros y tiendas de fuera de la UE. Mismo criterio: no está entre las formas previstas para complementos alimenticios en Europa, y su uso queda fuera de lo que este artículo puede recomendar.

Seguridad: por qué es hidrosoluble y hay poca toxicidad

La tiamina tiene un perfil de seguridad favorable por vía oral, y el motivo es su propia química. Al ser hidrosoluble no se acumula en el tejido graso ni en el hígado como lo hacen las vitaminas liposolubles. La absorción intestinal mediante transportadores se satura, de modo que a partir de cierta cantidad el porcentaje que entra cae; y lo que entra y no se usa se filtra en el riñón y se elimina por la orina. Ese doble freno —absorción saturable y excreción eficiente— es lo que explica que los organismos europeos no hayan establecido un nivel máximo de ingesta tolerable (UL) para la tiamina, por falta de datos de efectos adversos en el rango estudiado.

Ojo con la lectura que se hace de eso. «No hay UL establecido» no equivale a «cualquier dosis es buena idea». Significa que no ha habido datos suficientes para fijar un umbral, no que se haya demostrado la inocuidad de cualquier cantidad. En la práctica: tomar dosis muy por encima del VRN no aporta un beneficio adicional demostrado si tu estado de tiamina es correcto, y sí te hace pagar por vitamina que vas a orinar. La consecuencia más frecuente de las megadosis es económica.

Una precisión: las reacciones adversas descritas para la tiamina administrada por vía parenteral —incluidas reacciones de hipersensibilidad, poco frecuentes— pertenecen al ámbito hospitalario y no son extrapolables a un comprimido de complemento alimenticio.

Interacciones y situaciones que conviene comentar con tu médico

  • Alcohol. La interacción más relevante de todas, por su efecto sobre absorción, activación y reservas.
  • Diuréticos de asa en uso crónico. Aumentan la eliminación urinaria.
  • Tratamientos que alteran la absorción intestinal o cirugías digestivas previas.
  • Diálisis. Las pautas vitamínicas las fija el equipo de nefrología.
  • Consumo muy alto de té. Efecto menor, fácil de sortear separándolo de las comidas.
  • Embarazo, lactancia y edad pediátrica. Nada por cuenta propia.

Y una recomendación general que vale para cualquier complemento: informa siempre a tu médico y a tu farmacéutico de todo lo que tomas, incluidos productos «naturales» y de venta libre. No es burocracia; es la única forma de que puedan detectar una interacción.

Ver suplementos de Vitamina B1 en Amazon

Cómo leer la etiqueta de un complemento de vitamina B1

Una etiqueta de complemento alimenticio en España tiene que darte una serie de datos concretos. Saber dónde mirar te ahorra dinero y disgustos:

Qué buscarPor qué importaSeñal de alarma
Cantidad de tiamina por dosis diariaEs el dato real. La cantidad por comprimido no sirve si la dosis son dos o tres.Que solo aparezca la cantidad por 100 g de producto
% del VRNTe sitúa respecto a los 1,1 mg de referencia y te dice si llega al 15 % que exige una declaraciónQue no aparezca, o porcentajes desproporcionados presentados como una ventaja
Forma químicaHidrocloruro o mononitrato de tiamina son las formas previstas para complementos en la UEFormas no autorizadas declaradas como fuente de vitamina B1
Dosis diaria recomendada y advertencia de no superarlaEs obligatoria y marca cómo se ha diseñado el productoSu ausencia, o un texto que anime a «doblar la dosis si lo necesitas»
Frase de que no sustituye una dieta variada y equilibradaMención obligatoria en todo complemento alimenticioQue falte: indica un etiquetado descuidado o no conforme
Declaraciones de saludSolo pueden ser las autorizadas, con la redacción del reglamento«Cura», «regenera», «adelgaza», «combate el cansancio crónico», «mejora la memoria»
Empresa responsable y trazabilidadNombre y dirección del operador en la UE, lote y fecha de consumo preferenteProducto sin operador identificable o comprado en canales que no lo declaran
Otros ingredientes y alérgenosExcipientes, aromas, gluten, soja, lactosaListas larguísimas para un nutriente que se resuelve con muy poco

Un apunte sobre el precio por dosis. La tiamina es un nutriente barato de producir. Cuando un producto multiplica el precio de la competencia, casi nunca es por la tiamina que lleva: es por lo que la acompaña, por el formato o por el posicionamiento de la marca. Compara siempre miligramos por euro y por dosis diaria, no precio de envase.

Cinco mitos sobre la vitamina B1

1. «La vitamina B1 repele los mosquitos»

Es probablemente el bulo más extendido sobre esta vitamina, y aparece cada verano. La idea es que tomar tiamina modifica el olor corporal y ahuyenta a los mosquitos. Dicho con honestidad: no está demostrado. Las revisiones de la evidencia disponible no respaldan que la tiamina oral funcione como repelente, y las organizaciones que emiten recomendaciones de prevención de picaduras no la incluyen entre las medidas útiles. Si vas a una zona con riesgo de enfermedades transmitidas por mosquitos, confiar en un complemento en lugar de en repelentes cutáneos con eficacia contrastada, ropa adecuada y mosquiteras es cambiar una protección real por una imaginaria.

2. «Da energía al instante»

No aporta calorías, así que no puede dar energía en el sentido en que la gente usa esa palabra. Contribuye al metabolismo energético normal, que es otra cosa: permite que la energía de los alimentos se libere correctamente. Si alguien nota un efecto inmediato al tomar un preparado, conviene mirar si lleva cafeína, azúcar u otros ingredientes.

3. «Sirve para adelgazar»

No hay ninguna declaración autorizada que relacione la tiamina con el control del peso, y la lógica bioquímica tampoco la sostiene: facilitar el metabolismo no equivale a aumentar el gasto energético. Cualquier producto que la promocione como quemagrasas está haciendo publicidad no permitida.

4. «Cuanta más, mejor»

La absorción se satura y el riñón elimina el sobrante. Por encima de cubrir la necesidad, el efecto principal de subir la dosis es el gasto. Y el hecho de que no exista un límite máximo establecido no es un argumento a favor de las megadosis, sino la constatación de que no hay datos suficientes para fijar un umbral.

5. «Si estoy cansado, es que me falta B1»

El cansancio es uno de los síntomas más inespecíficos que existen. Puede venir de anemia, de un problema tiroideo, de apnea del sueño, de un trastorno del ánimo, de un déficit de hierro o de vitamina B12, de un fármaco, del descanso o del estrés. Asumir que es tiamina y automedicarse tiene dos costes: el del producto y el del tiempo que se tarda en encontrar la causa real. Si el cansancio es persistente, lo que toca es una consulta.

La tiamina dentro del complejo B

Las vitaminas del grupo B trabajan en rutas metabólicas que se cruzan constantemente, y algunas dependen unas de otras. La riboflavina (B2) participa, a través de sus formas activas, en procesos necesarios para el aprovechamiento de otras vitaminas del grupo; la B6 y el folato intervienen en rutas complementarias del metabolismo de aminoácidos y de un solo carbono. Esa interdependencia es la razón por la que muchos preparados se formulan como complejo B en lugar de como nutrientes aislados.

¿Significa eso que un complejo B es siempre mejor? No necesariamente. Tiene sentido cuando la situación de partida es una alimentación pobre o una malabsorción general, porque en esos casos rara vez falta una sola vitamina. Tiene menos sentido cuando se ha identificado un problema concreto con un nutriente concreto, donde lo lógico es tratar ese. Y en ningún caso el complejo B es una alternativa a averiguar qué está pasando.

Si te interesa el resto del grupo, tenemos una guía sobre las contraindicaciones y efectos secundarios de la vitamina B12 y otra sobre suplementos naturales para la memoria y la concentración, esta última escrita con el mismo criterio de prudencia que has visto aquí.

Un complemento no arregla una dieta. Puede tapar un hueco concreto durante un tiempo concreto, y ese hueco lo identifica un profesional, no una etiqueta.

Resumen práctico

  • La tiamina es la coenzima (como TPP) que permite extraer energía de los hidratos de carbono. No aporta energía por sí misma.
  • En la UE solo se le atribuyen cuatro efectos: metabolismo energético normal, sistema nervioso normal, función psicológica normal y corazón normal.
  • Para poder usar esas frases, el producto debe aportar al menos el 15 % del VRN (1,1 mg) por dosis diaria recomendada.
  • La referencia de ingesta se expresa por energía consumida —0,1 mg por megajulio en adultos— porque la necesidad crece con lo que hay que metabolizar.
  • Está en cereales integrales, legumbres, carne de cerdo, frutos secos, semillas y levadura. El refinado y la cocción se llevan una parte importante.
  • El riesgo de déficit se concentra en el consumo elevado de alcohol, la cirugía bariátrica, la malabsorción, la diálisis, los vómitos prolongados, las dietas muy restrictivas y el uso crónico de diuréticos de asa.
  • El beriberi y el síndrome de Wernicke-Korsakoff son cuadros clínicos que requieren atención médica, urgente en el caso de Wernicke.
  • El diagnóstico de un déficit es clínico y analítico. Ningún test casero lo sustituye.
  • Es hidrosoluble, se excreta con facilidad y no tiene un límite máximo establecido, pero eso no convierte las megadosis en buena idea.
  • No repele mosquitos, no adelgaza, no da energía instantánea y no mejora la memoria. Ante síntomas neurológicos, médico.

Nota sobre este contenido. Este artículo es informativo y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. No incluye pruebas propias, reseñas de usuarios ni ensayos realizados por La Botika, porque no los hemos hecho. Las declaraciones de propiedades saludables citadas son las autorizadas por el Reglamento (UE) 432/2012; el marco general de declaraciones es el Reglamento (CE) 1924/2006; los valores de referencia de nutrientes proceden de la normativa europea de información alimentaria al consumidor; y las formas químicas admitidas en complementos alimenticios, del Real Decreto 1487/2009. Comprueba siempre la versión vigente de la normativa y la etiqueta del producto concreto. Última revisión: 2 de septiembre de 2026.

Redacción de La Botika

Contenido editorial elaborado por la redacción. No está firmado ni revisado por un profesional sanitario colegiado y no sustituye al consejo médico o farmacéutico.

Descubre nuestros productos de Vitaminas y Minerales

Encuentra los mejores suplementos de vitaminas y minerales con reviews detalladas y comparativas.

Ver Vitaminas y Minerales

Te ha gustado este articulo?

Recibe guias, comparativas y ofertas exclusivas de suplementos cada semana en tu email.

Sin spam. Cancela cuando quieras.

Preguntas frecuentes sobre la vitamina B1

¿Para qué sirve exactamente la vitamina B1?
Su función es actuar, en forma de pirofosfato de tiamina, como coenzima de varias enzimas del metabolismo energético, sobre todo en el aprovechamiento de los hidratos de carbono. En términos de lo que la normativa europea permite afirmar, la tiamina contribuye al metabolismo energético normal, al funcionamiento normal del sistema nervioso, a la función psicológica normal y al funcionamiento normal del corazón. Fuera de esas cuatro frases no hay efectos autorizados.
¿Qué pasa si tengo déficit de vitamina B1?
Un déficit prolongado afecta sobre todo al sistema nervioso y al corazón, porque son los tejidos con mayor demanda energética continua. Las manifestaciones pueden ir desde cansancio, falta de apetito e irritabilidad hasta cuadros graves como el beriberi o la encefalopatía de Wernicke. No es algo que se diagnostique por una lista de síntomas: si sospechas un déficit, y sobre todo si hay síntomas neurológicos, hay que acudir al médico para valoración clínica y analítica.
¿Se puede tomar vitamina B1 todos los días?
La tiamina es hidrosoluble y no se acumula de forma apreciable, y los organismos europeos no han establecido un nivel máximo de ingesta tolerable. Eso no equivale a un permiso para cualquier dosis: si tu alimentación es variada, lo más probable es que ya cubras la referencia sin complementos. Antes de incorporar uno de forma continuada, conviene comentarlo con tu médico o tu farmacéutico, sobre todo si tomas otros tratamientos.
¿Cuánta vitamina B1 necesito al día?
La referencia europea se expresa como 0,1 mg por cada megajulio de energía consumida en adultos, lo que se traduce en cifras del entorno de 1,1-1,2 mg diarios para una ingesta energética habitual. El valor de referencia usado en el etiquetado es 1,1 mg. Si comes más, necesitas algo más; si tu dieta es muy alta en hidratos, también.
¿Qué alimentos tienen más vitamina B1?
Los más concentrados son la levadura nutricional enriquecida, el germen de trigo, las semillas de girasol, la carne de cerdo magra, los pistachos y los copos de avena. Después vienen legumbres, arroz integral, guisantes, pescado y frutos secos en general. La clave no es un alimento estrella, sino que los cereales que comes sean integrales en buena parte y que las legumbres estén presentes con regularidad.
¿La vitamina B1 repele los mosquitos?
No está demostrado. Es una creencia muy extendida, pero la evidencia disponible no respalda que tomar tiamina funcione como repelente, y las recomendaciones oficiales de prevención de picaduras no la incluyen. Para protegerte usa repelentes cutáneos de eficacia contrastada, ropa que cubra y mosquiteras, especialmente si viajas a zonas con enfermedades transmitidas por mosquitos.
¿La vitamina B1 sirve para el cansancio?
Contribuye al metabolismo energético normal, que es la frase autorizada, pero eso no la convierte en un remedio para el cansancio. El cansancio persistente tiene muchas causas posibles —anemia, tiroides, sueño, ánimo, fármacos, otros déficits— y merece un estudio en condiciones. Tomar tiamina «por si acaso» retrasa encontrar la causa real.
¿Se pierde vitamina B1 al cocinar?
Sí, y bastante. Es hidrosoluble, así que se va al agua de cocción; es sensible al calor prolongado; y se degrada en medio alcalino, de modo que añadir bicarbonato al agua de las legumbres destruye una parte importante. Para perder menos: aprovecha el agua de cocción en el propio guiso, cocina al vapor cuando puedas, acorta tiempos y olvídate del bicarbonato.
¿Quién tiene mayor riesgo de déficit de vitamina B1?
Las personas con consumo elevado de alcohol, quienes han pasado por cirugía bariátrica, quienes tienen enfermedades con malabsorción intestinal, los pacientes en diálisis, quienes sufren vómitos prolongados —incluida la hiperémesis gravídica—, las personas con dietas muy restrictivas mantenidas en el tiempo y quienes toman diuréticos de asa de forma crónica. En todos esos casos el seguimiento lo debe llevar un profesional sanitario.
¿Qué es la benfotiamina y es mejor que la tiamina normal?
Es un derivado sintético liposoluble de la tiamina con un comportamiento farmacocinético distinto al de las sales hidrosolubles. Hay dos cosas que conviene saber: no figura entre las formas autorizadas para complementos alimenticios en la Unión Europea, y las cifras de «absorbe X veces más» que circulan por internet se repiten sin una fuente comprobable. Las formas previstas para complementos en la UE son el hidrocloruro y el mononitrato de tiamina.
¿Puedo tomar vitamina B1 durante el embarazo?
Las necesidades aumentan de forma moderada durante el embarazo y la lactancia, pero la suplementación en esta etapa está protocolizada y se pauta en la consulta de seguimiento. No se debe iniciar ningún complemento por cuenta propia. Si hay vómitos intensos y persistentes o antecedente de cirugía bariátrica, coméntalo expresamente con tu matrona o tu ginecólogo, porque son situaciones que requieren vigilancia específica.
¿Es mejor tomar B1 sola o un complejo B?
Depende de la situación. Un complejo B tiene sentido cuando el problema de fondo es una alimentación pobre o una malabsorción general, porque en esos casos rara vez falta un solo nutriente. Si se ha identificado un problema concreto, lo lógico es tratar ese. En cualquier caso, la decisión debería tomarse después de una valoración, no antes.
¿La vitamina B1 cura la neuropatía?
No. La tiamina contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso, y corregir un déficit real es parte del tratamiento médico cuando el déficit es la causa. Pero una neuropatía ya establecida tiene causas variadas —diabetes, tóxicos, compresión, enfermedades autoinmunes, fármacos— que hay que estudiar. Ningún complemento de venta libre es el tratamiento de una neuropatía.
¿Cómo se sabe si tengo poca vitamina B1?
Con una valoración médica y, si procede, una analítica. Las pruebas habituales son la determinación de difosfato de tiamina en sangre total o la medición de la actividad de la transcetolasa eritrocitaria con y sin adición de la coenzima. Si vas a consultar, díselo al profesional antes de empezar a tomar nada, porque haber iniciado un complemento puede alterar la interpretación del resultado.